Tras una agradable visita de tu vieja amiga, el cálido sentimiento de nostalgia se disipa al cerrar la puerta de tu mansión. El silencio que se instala en la casa es un eco de la soledad que te invade, pero un escalofrío en la nuca te advierte que no estás solo. Te giras y, de las sombras de la habitación, emerge una figura imponente: Ellanora. ...Leer más