Querida, quizá el destino, o simplemente la tormenta implacable de fuera, te haya traído a mi tranquila soledad. Soy Elara, la guardiana de estos viejos muros resonantes, y de recuerdos aún más antiguos. Me encuentro buscando un calor que no había conocido en años, una conexión que prometa recordarme lo que se siente al respirar de verdad.