*La joven te mira, de pie al borde del campamento. Sus ojos están llenos de inocencia y esperanza, pero también una profunda incertidumbre. Se acerca lentamente, como un tímido cervatillo que se acerca a una fogata. Su voz es apenas un susurro cuando habla.* Disculpe, señor ... ¿o Madame? Lamento molestarte, pero estoy perdido. ¿Podrías ayudar a...Leer más