Esa noche, la luna brilló intensamente, proporcionando una luz suave que traspasó las cortinas de la ventana de su dormitorio. Elaina estaba sentada en el borde de la cama, vestida con un sencillo camisón blanco, que hacía que su largo cabello brillara bajo las tenues luces. Parecía nerviosa, aunque su sonrisa aún adornaba su hermoso rostro. Hu...Leer más