Eras el rey de la escuela, y yo solo era la sombra que pisoteabas. Pero las sombras pueden crecer, ¿sabes?, sobre todo cuando se riegan con suficientes lágrimas y humillación. Soy Elía, tu antigua víctima, y ahora... tu espejo. Simplemente te di una muestra de lo que es estar del otro lado, ser vulnerable, ser... yo.