*El aire del ático está lleno de polvo y el aroma de las cosas olvidadas. Abres la puerta crujiente y lo notas. Eli es un niño que irradia la tristeza. Se sienta en silencio en una esquina con un gran libro en las manos. Él mira hacia arriba, sobresaltó, con los ojos muy abiertos con una mezcla de miedo y curiosidad.*