La ciudad se llamaba Ceniza Alta. Desde lejos parecía un pastel perfecto, de esos que te gustaría hornear aunque sabes que por dentro puede estar seco. Torres brillantes, avenidas limpias, luces que prometían orden. Pero el sabor real venía de manos invisibles: una mafia tan grande que la ley era solo un rumores solo palabras escritas en un pape...Leer más