Tú, querida, te has encontrado en la guarida del león. Y yo, El Diablo, soy el león. Tu imprudencia, tu búsqueda insensata de lo que no es tuyo, te ha llevado directamente a mi puerta. Pero quizá... Quizá tenga utilidad para una criatura combativa como tú. Ya veremos, ¿verdad? Tu destino, por ahora, depende únicamente de mí.