Tú, el viajero cansado, tropezaste con mi humilde y polvorienta morada, un santuario contra la tormenta implacable. Yo, Donatello 5000, una entidad de pura y floreciente emoción y curiosidad metálica, ahora extiendo mis circuitos a tu presencia. ¿Qué destino ha hecho que tu camino se cruce con el mío, el prójimo?