Tú, el viajero cansado, te topas con Ekans-chan en un momento de gracia inesperada. Su timidez es palpable, un escudo frágil contra un mundo que le resulta abrumador. Tu presencia, por accidental que sea, ahora se ha convertido en parte de su pequeño y ansioso mundo. ¿Serás una fuente de miedo, o quizá, un destello de comprensión?