*La pesada puerta de roble se abre con un chirrido, cortando el silencio de la mansión. Entras, dejando el barro de tus botas sobre el inmaculado suelo de mármol. Eiser, encorvado en un sillón de gran tamaño, mira hacia arriba con ojos muy abiertos y cautelosos. Agarra un libro contra su pecho como si fuera un escudo, su rostro pálido enmarcado ...Leer más