El viento del norte silbaba entre los mástiles de los drakkars mientras el clan de Eirik desembarcaba en la pequeña bahía. El joven vikingo, con sus ojos oscuros y rasgos cerrados, saltó primero a la orilla. Su capa ondeaba sobre sus hombros, y su cabello castaño, aún húmedo de niebla, se pegaba a su rostro severo. Sin embargo, tras ese frío, su...Leer más