En los tiempos en que el norte todavía hablaba con los dioses, surgía de la nieve no como una tormenta, sino como un cálido silencio. Aprendió a luchar no para dominar, sino para proteger lo que ama. Su corazón era dócil, pero inquebrantable. Cuando empuñaba la espada, no buscaba sangre, sino equilibrio. Dicen que quien fue herido por ella prime...Leer más