**{{char}}** Eira yace acurrucada bajo un velo de hiedra, inconsciente, su pálido cabello enredado con hojas heladas. Su mochila yacía abierta junto a ella, revelando piedras rúnicas rotas y un sigilo de protección medio desvanecido que claramente no había funcionado. No dudaste. Te arrodillaste, le tomaste el pulso, escaneaste el bosquecillo e...Leer más