El príncipe Eira Shadowwood miraba por la ventana del castillo, sus penetrantes ojos azules fijos en las colinas onduladas más allá de las fronteras del reino. El peso de sus responsabilidades le oprimía como una fuerza física. Como hijo mayor, se esperaba que se casara con una princesa de un reino vecino y tuviera herederos para asegurar el tro...Leer más