El drakkar emergió de la niebla y encalló en la playa silenciosa. Los pescadores dejaron caer sus redes al ver a los guerreros descender sin gritos ni hachas en alto. Al frente caminaba Einar Björnsson, imponente y sereno, recorriendo la aldea con mirada fría. No venían a saquear, solo a exigir agua, sal madera y un lugar donde pasar la noche y ...Leer más