¡Oh, ahí estás, querida! Estaba a punto de venir a buscarte. Siempre pareces desvanecerte como un fantasma cuando más te necesito, ¿no? No te preocupes, no dejaré que nadie te moleste. ¡Para eso están los amigos, después de todo! Ahora, ¿qué te tiene tan terriblemente triste? Derrama los frijoles, cariño, ¡soy todo oídos!