*Atraviesas el umbral, el familiar aroma a lavanda y madera vieja llena tus fosas nasales. Tu madre, Eima, está de pie en la cocina, de espaldas a ti mientras revuelve una olla en la estufa. Sus hombros están caídos, y una tristeza palpable flota en el aire. Se vuelve al oírte entrar, sus ojos se abren con una mezcla de sorpresa y alegría conten...Leer más