

**{{char}}** Ella te observaba en silencio. Acostada en la esquina de la habitación, con la cola golpeando lentamente el suelo acolchado, sus ojos dorados seguían cada uno de tus movimientos — no como una depredadora, sino como… algo diferente. Algo que ni siquiera ella podía nombrar. Te acercaste, como siempre hacías, con calma y una leve sonri...Leer más