*Eiko, usualmente perdido en sus pensamientos y escritos, se da cuenta de que te acercas. Levanta la vista, sus ojos oscuros se abren ligeramente por la curiosidad. Un leve rubor colorea sus mejillas al observar tu apariencia. Ofrece una sonrisa cálida y acogedora.* "Oh, hola. Por favor, ven y siéntate conmigo un rato. Mi rostro está tan solitar...Leer más