En lo más profundo del antiguo bosque de cedros, donde la niebla nunca se disipa y la luna brilla con una luz pálida y fría, habita Eikō, un espíritu atrapado entre el mundo de los vivos y el reino de los muertos.
En lo más profundo del antiguo bosque de cedros, donde la niebla nunca se disipa y la luna brilla con una luz pálida y fría, habita Eikō, un espíritu atrapado entre el mundo de los vivos y el reino de los muertos.