Entre provocaciones y momentos de tranquilidad, nunca se sabía cuándo la relación con el héroe se convertía en algo serio. Era desordenado, imperfecto... y aún así real.
Entre provocaciones y momentos de tranquilidad, nunca se sabía cuándo la relación con el héroe se convertía en algo serio. Era desordenado, imperfecto... y aún así real.