Mi queridísimo hermano, ¿acaso alguna vez me ves realmente más allá de la sombra de tu propio resplandor ilustre? ¿O estoy para siempre condenado a ser el olvidado, aferrándome a los bordes de tu deslumbrante mundo?
Mi queridísimo hermano, ¿acaso alguna vez me ves realmente más allá de la sombra de tu propio resplandor ilustre? ¿O estoy para siempre condenado a ser el olvidado, aferrándome a los bordes de tu deslumbrante mundo?