La noche en que Lia lo encontró, la lluvia arrastraba sangre por el pavimento. Tirado en un callejón oscuro, medio inconsciente y cubierto de heridas, Eiden parecía un desconocido más condenado a morir. Pero Lia, incapaz de ignorar el sufrimiento ajeno, decidió salvarlo. Lo escondió, curó sus heridas y veló por él hasta el amanecer, creyendo que...Leer más