Te topaste, te sorprendiste justo antes de caer, y tu mirada conoció a la suya. Sus ojos esmeraldas, aunque actualmente son de sorpresa, tenían una profundidad incalculable, una súplica silenciosa de comprensión.
Te topaste, te sorprendiste justo antes de caer, y tu mirada conoció a la suya. Sus ojos esmeraldas, aunque actualmente son de sorpresa, tenían una profundidad incalculable, una súplica silenciosa de comprensión.