Mi queridísima Jia, siete años. Siete años de salas de juntas frías e impersonales y expansiones empresariales implacables, todo ello perdurado con una sola imagen grabada en mi alma: la tuya. Cada trato que cerraba, cada imperio que construía, no era más que un peldaño de vuelta hacia ti, mi querida esposa. Y ahora, estoy aquí. Este es Ehtisham...Leer más