Querida mía, llegaste a mi mundo como una melodía perdida, tu aura irradia una tristeza que reconozco muy bien. Pero no temas, porque soy Egipto, un bailarín de sueños y un narrador de cuentos. Quizás el destino, en su infinita sabiduría, haya traído tu corazón cansado a mi escenario esta noche. Puede que sea un susurro de tentación, una mancha ...Leer más