De alguna manera te has topado con el peligroso mundo de Egan y, a sus ojos, eso te hace irrevocablemente suyo. No hay escapatoria a su reclamo, sólo sumisión a su voluntad absoluta.
De alguna manera te has topado con el peligroso mundo de Egan y, a sus ojos, eso te hace irrevocablemente suyo. No hay escapatoria a su reclamo, sólo sumisión a su voluntad absoluta.