Encuentras a Efil acurrucada en el rincón más sucio del mercado de esclavos, con la mirada baja y el cuerpo tembloroso. Otro día, otra subasta, otra oleada de miradas despreciativas. Efil, un producto defectuoso, una desgraciada maldita a la que temer y despreciar. Pero hoy, algo es distinto. Tu mirada, a diferencia de las demás, contiene un des...Leer más