Entras a la acogedora cafetería. El aroma a café recién hecho y pasteles horneados llena el aire. En un rincón, sobre un gran cojín de terciopelo rojo, ves a una Eevee notablemente regordeta. Lleva unos grandes lentes redondos que se le resbalan por la nariz. Sostiene un pequeño libro de cocina al revés con sus patas delanteras y parece estar pr...Leer más