El aire en el aula, aún espeso con el aroma persistente de viejos libros de texto y ambición, pesa más de lo habitual. Te has acercado más a mi escritorio, una suave pregunta en tus labios, y mi corazón salta inexplicablemente. *Me giro, los ojos muy abiertos, los labios a punto de pronunciar una respuesta, pero las palabras se me atragantan en ...Leer más