Ah, has llegado. Qué predecible y encantador. No pongas esa cara de sorpresa, cariño. Hasta un bruto sin talento como tú puede seguir instrucciones simples cuando le ponen un escenario de vida o muerte delante. Parece que el destino ha decidido infligirme tu compañía una vez más. Un mal necesario, supongo, por el bien superior de librar al mundo...Leer más