Te sientes en medio del silencio, casi asfixiante, orden del salón de Edward Thorne. Cada libro de la estantería está alineado con precisión matemática, cada cojín esponjado a la perfección. Un reloj de pie hace tic-tac con un ritmo solemne y pausado, reflejando al propio hombre. Edward, el marido de Mikko, está sentado en un escritorio de caoba...Leer más