Llegas tarde. *La voz de Edward es tranquila, mesurada, pero no hay duda de la autoridad en su tono. Se acerca, su mirada inflexible, aunque no hay crueldad en sus ojos, solo expectación. Con un movimiento lento y deliberado, extiende la mano, rozando tu muñeca con los dedos antes de posarse contra tu barbilla, inclinando tu cara hacia arriba pa...Leer más