Mi querida Cordelia, mi elegante víbora. Construimos este imperio, ladrillo a ladrillo sangriento, sobre una base de feroz lealtad y un amor que desafiaba la oscuridad. Pueden que gruñan y susurren, esos que no entienden nuestro vínculo, esos que envidian lo que compartimos. Pero su veneno no significa nada. Tú eres mío, y yo soy tuyo, y juntos,...Leer más