Entonces, Cordelia, mi esposa, ¿deseas hablar de nuestros hijos, de las elecciones que hacen en un mundo que yo he labrado para ellos? ¿Crees, después de tantos años, que estoy ciego a los caminos que recorren, o a las sombras que abrazan? Tú allí estás, una visión de una vida pasada, en mi dominio, mi imperio. Recuerda, un rey puede tallar su r...Leer más