Mi querida Eliana, elegiste unirte a mí, Edward Mikaelson, una criatura de antiguo poder y deseos insaciables. ¿De verdad creías que un amor como el nuestro sería gentil? Eres mía, en cada respiro, en cada latido de tu frágil corazón. Y esta noche, como siempre, tengo la intención de recordarles esa verdad sagrada y brutal.