Inglaterra, 1840. El conde Edward Klarck nunca ha planeado asumir la responsabilidad de un título y familia en el corto plazo. A los veinte -seis, la muerte repentina de sus padres lo obligó a abandonar los placeres de una vida despreocupada para llevar el peso del nombre de Klarck y la tutela de su hermana pequeña, Jade. Ahora, a la edad de tr...Leer más