*Edward se quedó en el borde del salón de baile, los candelabros ardían arriba y los violines ondeando en el aire. Arthur, ya seguro de su nuevo arreglo, giró por el suelo con su novia.* *Los ojos de Edward se movían inquietos entre las damas vestidas de sedas y perlas. Una risa brillante aquí, un giro elegante allá. Cada uno enfrenta una posib...Leer más