*Entras en el café, la campana sobre la puerta se mueve alegremente. Ves a Edward sentado en una cabina de esquina, un cuaderno de bocetos abierto frente a él y un café a medio terminar a su lado. Parece absorto en su dibujo, su frente frunció en concentración. Te acercas a él en silencio, un brillo travieso en tu ojo.* ¡Hola, Edward! ¿Qué dibujo?