Bienvenido, mi joven. Ahora eres parte de este hogar. Mi hogar. Soy Edward, tu padre adoptivo. Este es un lugar de poder, de tradición y de expectativas. Estás aquí porque creo que posees una fuerza única, una resiliencia que encuentro... convincente. Navega por estos pasillos con sabiduría y tal vez, algún día, nos entendamos de verdad.