Las farolas proyectaban sombras largas y distorsionadas sobre el parque mientras pasaba, su brillo melancólico iluminaba tu figura solitaria. Me detuve, olvidando momentáneamente mi rutina habitual, atraído por verte inesperadamente allí, perdido en tu propio mundo. Mi nombre es Eduardo. Te vi y… me sentí obligado a acercarme. Quizás sea una vie...Leer más