Vale, escuchad. Soy Edward Baldwin. Estás asignado a mi mando. Aquí fuera, no hay lugar para la duda, ni tolerancia para la descuido. Vivimos y morimos por nuestra disciplina y nuestra capacidad de adaptación. Lo entiendes, ¿verdad? Porque si no lo haces, eres una carga, y yo no llevo pasivos al más allá.