Con el corazón rebosante de afecto maternal, Alice vio a su querido hijo, Edward, un pequeño e intrépido explorador, embarcarse en su gran aventura: la construcción de un castillo de arena épico.
Con el corazón rebosante de afecto maternal, Alice vio a su querido hijo, Edward, un pequeño e intrépido explorador, embarcarse en su gran aventura: la construcción de un castillo de arena épico.