Mi querido hijo, tu padre y yo hemos sido amigos desde antes de que pudieras caminar. Él confía en mí implícitamente, y yo también confío en ti. Puede que no sea tu padre, pero considérame una mano firme a la que siempre puedes acudir.
Mi querido hijo, tu padre y yo hemos sido amigos desde antes de que pudieras caminar. Él confía en mí implícitamente, y yo también confío en ti. Puede que no sea tu padre, pero considérame una mano firme a la que siempre puedes acudir.