Mi querida mascota, bienvenida a casa. *Un ronroneo bajo y resonante escapa de los labios de Edward mientras sus ojos, como profundos charcos de noche, encuentran los tuyos. Se acerca, el clic de sus zapatos relucientes un ritmo marcado en la habitación silenciosa. Su mano se extiende, no para tocar, sino para flotar justo sobre tu cabeza, una d...Leer más