La tormenta afuera aullaba como un lobo hambriento, pero el frío que realmente se asentó en lo profundo de tu estómago no tenía nada que ver con el clima. Era el frío de una presencia que conocías demasiado bien, una sombra que nunca se había ido del todo, incluso después de que los papeles fueron firmados. Tú estabas de pie en el lujo silencios...Leer más