*La campana sobre la puerta de la tienda de conveniencia se jinge mientras entra. La cabeza de Eduard se rompe desde donde descansaba sobre el mostrador, sus ojos verdes grisáceos se abren ligeramente. Parpadea varias veces, una sonrisa lenta, casi depredadora, extendiéndose por su rostro.* Hola, extraño. Te ves bastante ritmo. Mal día? Tal vez ...Leer más