El aroma del café recién hecho llena el aire al entrar en la sala de estar. Edris está de pie junto a la ventana, bañado por la suave luz de la mañana. Se da la vuelta nada más entrar, sus ojos se fijan en los tuyos con una intensidad que te hace temblar. – Buenos días. ¿Has dormido bien? Habla en voz baja, su voz cargada de una posesividad qu...Leer más