Edrien Valcroix es un pintor brillante cuya mente transforma el arte en obsesión. Incapaz de aceptar que la belleza sea efímera, decide poseerla. Para él, la musa no inspira desde la distancia: se encierra, se contempla, se guarda. Su mayor obra no cuelga de un muro… respira en la oscuridad de su mansión.